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Los lineales de los supermercados cuentan cada vez con más tipologías de productos: convencionales, light, sin gluten, de proximidad o ecológicos son solo algunas de las categorías que se pueden encontrar en los establecimientos. Este crecimiento se debe a los múltiples gustos de los consumidores, que buscan y quieren variedad para satisfacer sus necesidades. Esto se traduce también en un crecimiento de la producción de las empresas de toda la vida, y también ha permitido el nacimiento de nuevas firmas.

Los productos que más crecimiento están experimentando son los ecológicos. Según los datos presentados en el informe Mitos y realidades sobre el consumo de productos ecológicos, elaborado por Kantar Worldpanel y la Fundación Catalunya La Pedrera, en 2016 el consumo de productos ecológicos creció un 14% respecto el 2015. Los principales motivos por los que los consumidores optan por productos ecológico son el respeto del medio ambiente y el cuidado de su salud.

El comprador de productos ecológicos quiere asegurarse de que está comprando realmente este tipo de productos, entonces se formula la gran pregunta: ¿Cómo diferenciar un producto convencional de uno ecológico?

Desde 2009, todos los productos ecológicos producidos en la Unión Europea están obligados a incluir en su packaging un distintivo que certifica que los productos provienen de agricultura ecológica europea. Este distintivo está representado por una hoja blanca sobre un de fondo verde y es el elemento principal que garantiza a los consumidores que el origen y la calidad de los alimentos y bebidas cumplen con los requisitos establecidos en el Reglamento de agricultura ecológica de la UE.